Aunque ya hace años que te conozco, anhelo descubrirte día a día. Lamento no haber sido más directo, no haberte dicho cuánto me gustas y lo que en realidad siento por ti.
Si supieras cómo sufre mi alma con esta distancia, a eso debes sumarle el jamás haber intentado estar junto a ti.
Te quiero tanto, que aunque reconozco que fue mi culpa el establecer un límite, el no continuar acercándome, por temor, claro está, siento, esa inevitable melancolía que me lleva a ilusionarme con el correr del tiempo.
Te quiero y cuando siento que la soledad me cobra espacio, pienso en ti y retorna a mi vida el amor que tanto te ha esperado.
El temor muchas veces me supera y es que, a cada intento, el pesimismo y el rechazo me llevaban a cuestionarme el intentar correr hacía ti.
Ahora, con algunos años más, con un corazón expuesto y las lágrimas aún húmedas, te lo digo: Te quiero, desde ese pequeño encuentro fortuito de miradas, desde que oí tu acento y el timbre de tu voz, desde que te descubrí sonriendo un día de verano. Te quiero porque cuando pensé que te había olvidado, las calles me recordaron tus pasos. Lamento no haber sido valiente, haber dejado que el tiempo cuajara mis sentimientos, sin resultados visibles.
Lamento haber intentado olvidarte con la lejanía, pero no resultó, porque en realidad ésta acrecentó mis ansias por volver a verte y el dolor muchas veces me supera.
Lamento haber proyectado una imagen fría y distante, para protegerme de lo que en realidad sentía por ti.
Hoy, mucho tiempo después, con la distancia de por medio, con un corazón paciente; aún cuando jamás llegues a considerarme, y seas nada más que mi amor platónico, te lo digo, Te quiero.
No hay nada que me importe más, porque aprendí a quererte en silencio, en la lejanía, en los sueños, en las palabras escritas y en las emitidas al aire.
Y aunque en las noches anhelo tu imagen, prefiero recordar tu voz y hacerla parte de mis pensamientos.
Quizá para ti no llegue a ser nada más que un conocido de la adolescencia…Pero tú para mi, desde hace años has sido más que todo. Sufría al verte de la mano con otra persona, pero aunque te quise en silencio y mi temor predominó, no pude dejar de sentir que mi corazón latía fuerte cada vez que estabas frente a mí.
Hoy con caminos diferentes, con vidas distantes, con relaciones fracasadas y un mundo de confusiones que se interponen. Aún así te escribo estas palabras, porque quiero pensar que por lo menos intente decirte todo. Si algún dia llegas a leer esta humilde carta, quiero que entiendas, que no te pido nada, que es sólo una manera más de desahogar mi corazón y que ante todo, deseo que seas feliz, que encuentres un hombre que te quiera incondicionalmente, porque te lo mereces.
Quien te quiere en silencio y piensa constantemente en ti…